El alumbramiento de Lilli

eddie-redmayne-the-danish-girlUn gran número de los psicólogos del siglo XIX y algunos del XX veían la homosexualidad como una enfermedad mental, por lo que desarrollaron todo tipo de teorías elucubrando sobre el posible origen de la misma. No hace tanto, en la década de los 70, la homosexualidad figuraba en los manuales de psiquiatría como un trastorno mental, una patología. Una alteración de la conducta que, según esos mismos manuales, podía curarse por medio de terapias y tratamientos. No fue hasta 1973 cuando la Asociación Americana de Psiquiatría decidió eliminar la homosexualidad del Manual de Diagnóstico de los trastornos mentales y rechazar toda legislación discriminatoria contra gays y lesbianas. Fue una decisión para muchos irrelevante, pero trascendental para iniciar el proceso que devendría, casi dos décadas después, en la supresión de la OMS de la homosexualidad en su lista de enfermedades mentales, en el año 1990. También la transexualidad se ha considerado, tradicionalmente, una desviación, una anomalía que puede, y debe, ser tratada. Existen numerosos estudios al respecto (los más importantes realizados a través de los cuestionarios de psicopatología, más conocidos como MMPI) que revelan que la transexualidad no está relacionada con la esquizofrenia, como se creía hasta hace poco, ni con el trastorno obsesivo compulsivo o con el bipolar. No es una perversión. Tampoco es un capricho temporal del individuo. Ni una decisión transitoria o pasajera. Es una realidad que ni siquiera a día de hoy hemos superado: en lo que va de 2016, asociaciones de gays y lesbianas han denunciado hasta tres casos de agresiones a transexuales en España.

711955211El primer caso público –y exitoso– de un cambio de sexo fue el de Christine Jorgensen, militar americana, operada con éxito en 1953. Antes vinieron otros muchos. La historia y las desdichas de uno de los pioneros la recoge el oscarizado Tom Hooper (Los Miserables, El discurso del rey) en su nueva película, La chica danesa, relato que narra la historia real del pintor Einar Wegener quien decidió cambiarse de sexo en la Dinamarca de los años 30. Para ello cuenta con dos figuras emergentes y sobresalientes de la interpretación, Eddie Redmayne, quien ganara el Oscar el año pasado por su papel en La teoría del todo, y la omnipresente y siempre notable Alicia Vikander. Juntos, matrimonio de pintores, sufrieron la incomprensión por parte de una sociedad que todavía no estaba preparada para afrontar una reasignación de sexo. Por ello llevarán su historia en secreto y Einar se hará pasar por la prima de su mujer. Se dibuja así un tiempo y una sociedad, como la película, conservadora; a través de un llamativo trabajo de fotografía, con decorados preciosistas,  una gran ambientación y un extraordinario trabajo en el diseño de vestuario, Hooper muestra sus cartas buscando no desentonar. Se queda en la antesala de lo que, da la sensación, podría haber sido un trabajo importante.

ThedanishgirlEl principal problema de la cinta es el exceso de metraje que dedica el director a contar el idílico amor que vive la pareja de pintores. Cuando se quiere dar cuenta, apenas le queda tiempo para abordar debidamente el drama de género. Un tema tan delicado y complejo tocado, pues, deliberada y superficialmente, de manera casi frívola, para no incomodar al público generalista de cine de multisalas al que presumiblemente va dirigido. Se trata de una película que quiere contentar a todo el mundo, y al final puede acabar por no contentar a nadie. Por un lado, es demasiado bienintencionada, políticamente correcta, para hablar de un tema controvertido; quiere bajar al barro pero sin mancharse, tocar la fibra sin realmente proponérselo. Opta por no incomodar a nadie, por no posicionarse, por no transgredir. Y ahí, quizás, encuentre su acomodo entre el público influenciable por películas de este perfil que no acabaría convencido si el mensaje se radicalizase.  Trata una historia real pero embellecida a base de limar asperezas, como si el preciosismo de sus decorados y su innegable potencia formal tratasen de ocultar la fealdad de un tema difícil de asimilar para muchos espectadores.

The_Danish_Girl_trailerTransita sin decidirse por terrenos delicados para acabar decantándose por lo seguro, optando por no explorar lo incierto. Su extremado academicismo, su falta de riesgo, de osadía, quizás funcione comercialmente, especialmente en Estados Unidos, pero cinematográficamente es dudoso que lo haya logrado.  Se camufla en un supuesto cine de autor en el que todo está demasiado masticado, huye de la complejidad, de buscar la reflexión en el espectador, al que no toma demasiado en serio. La música subraya cada escena, cada momento lacrimógeno, de forma reiterativa, abusiva. Gustará en Hollywood, sonará incluso para los Oscar, pero dejará a muchos con la sensación de que se trata de un material que en manos de un director más atrevido habría dado como resultado un trabajo menos complaciente pero mucho más estimable. Lástima que se malogre la interpretación de un imponente Redmayne, más contenido que en anteriores ocasiones, e indudablemente ensombrecido por el colosal trabajo de su pareja en la ficción, Alicia Vikander.

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