El amor que se desvanece

INCENDIO_portada1-702x516El inicio de El incendio está cargado de un significado simbólico, aunque éste tardará en desvelarse hasta bien avanzado el metraje. Una preocupación no revelada ronda la cabeza de Lucía, impidiéndole dormir. Su novio, con el que comparte plano de apertura, duerme a pierna suelta. Algunas secuencias después Marcelo le pregunta a ella, ¿Estamos bien? Con esa cuestión, las sospechas filtradas hasta el momento por el director se confirmarán. Es evidente que no están bien, pese a que Lucía le responda afirmativamente –también dubitativamente- a la pregunta. De esta forma arranca un relato que narra durante 24 horas la jornada previa de una pareja a punto de mudarse a su nuevo hogar. Un día entero que servirá como la crónica de una muerte anunciada, o no, de una relación viciada, tóxica y nociva para los dos miembros que la componen. Una pareja que ha normalizado la convivencia entre gritos y zarandeos, que ha olvidado el significado de la tolerancia y el respeto y que hace tiempo rebasó los límites de una relación sentimental sana y próspera. Una radiografía de la vida en pareja en la que muchos se reconocerán, aunque duela.

el-incendio-2Juan Schnitman, tras varios largos acompañado (El amor, 2005; Grande para la ciudad, 2007) debuta en solitario detrás de la cámara con un relato aterrador, oscuro, plagado de planos largos, sin apenas cortes ni montaje, con una evidente teatralidad en las localizaciones y en lo movimientos dentro de plano. La cámara al hombro, el empleo del tiempo y los primeros planos funcionan como elementos de proximidad de una historia que sitúa al espectador en el lugar mismo de la acción gracias a una puesta en escena claustrofóbica, asfixiante e irrespirable, en la que los dos protagonistas ocupan casi todo el espacio. Una cámara que vibra, se agita, en cada discusión, en cada grito, en cada momento que parece que puede ser el último de una relación que agoniza. El director se pega a los personajes, o mantiene la distancia si la situación lo requiere, interpretados magistralmente por Pilar Gamboa y Juan Barberini, los cuales se adueñan desde el inicio de una narración que respira realidad y crudeza en cada plano.

El Incendio - MarceloEl arranque de este polvorín, de esta frenética historia incontenible, hace presagiar que nos encontramos ante un thriller, aunque la ambigüedad y las posibilidades de lo que va a ocurrir a continuación son infinitas, impredecibles. Las conversaciones y las discusiones se suceden y la tensión solo va en aumento, dando lugar en ocasiones a violencia física, a incómodos encuentros, al desconcierto provocado por el nerviosismo y el desasosiego que generan una mudanza y la firma de una hipoteca como símbolo inequívoco de la prisión de una relación en pareja que ya no será la misma desde el momento en que estampen su rúbrica en los documentos.

el-incendio-juan-schnitman-escenaEl director expone así una situación cotidiana y plausible, aunque llevada al límite. Ambos protagonistas son en realidad presos de una relación rota y condenada al fracaso desde el inicio del metraje, pero su miedo a la soledad, su comodidad y asentamiento en la rutina, su pasado y sus recuerdos, su amor, su confianza en el otro, su autoengaño o su ceguera, les mantiene unidos de manera incomprensible para el que observa desde fuera. Una situación vivida por muchos que invitaría a la pausa, al análisis y a la reflexión pero que normalmente se resuelve de manera visceral, como ocurre en el filme. Por el camino veremos los difusos límites de la violencia verbal y física, la falta de respeto y de tolerancia, de comunicación y expresividad que muchas veces rige la vida en pareja, y que sustituye esa comunicación imprescindible para la convivencia en conatos de violencia y agresividad.

Y así llegamos al final de un relato extenuante y demoledor aunque maravillosamente enriquecedor, preclaro en sus intenciones y en su desarrollo, magnífico en su ejecución y en sus interpretaciones. Un relato con un final nada condescendiente y sí muy ambiguo, abierto a interpretaciones, aunque a construcción del relato no hace presagiar nada bueno sobre el devenir de esta tortuosa relación sentimental.

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