La fugacidad de lo efímero

vlcsnap-2014-12-22-13h15m54s240El año 2013 dejó dos noticias luctuosas para la animación japonesa y, en consecuencia, del mundo entero: dos gigantes creadores de la industria decían adiós, se retiraban para siempre. Antes, eso sí, dejarían constancia con sendas obras que obtuvieron acogida y resultados muy desiguales. Quizás como consecuencia de ello, y ante la imposibilidad de recuperarse de semejante mazazo (unido al varapalo económico que ha supuesto la película que nos ocupa: 49 millones de presupuesto y 22 de recaudación en Japón),  el Studio Ghibli  –que produjo ambos filmes y que curiosamente estrenará este fin de semana en nuestro país El recuerdo de Marnie (Hiromasa Yonebayashi, 2014)– anunció que cerraba sus puertas. Los dos creadores nipones son, por si no lo habían adivinado, Miyazaki y Takahata. El incontestable maestro Hayao Miyazaki, artífice de las inolvidables La princesa Mononoke (1997), El viaje de Chihiro (2001) o Mi vecino Totoro (1988), se despidió con El viento se levanta (2013), película que cuenta la historia de Jiro, un aviador frustrado que acaba convirtiéndose en un reconocido ingeniero aeronáutico en su país. Isao Takahata, veterano animador de 78 años, quizás sin ese deslumbramiento estético del que goza su colega nipón, opta por el 2D, por ciertos rasgos impresionistas y por la sencillez aparente en El cuento de la princesa de Kaguya, cinta que se estrenó a finales de 2013 en Japón y que llega a las salas españolas con casi tres años de retraso. Sigue leyendo

Síndrome de Fregoli

1401x788-068-ANOMALISA-008RLeopoldo Fregoli (Roma, 1867) fue un actor italiano famoso por sus rápidos cambios de vestimenta y su capacidad de imitación y mímesis. Esas virtudes provocaron que en 1927 dos psiquiatras bautizaran con su nombre una patología inédita que creían haber descubierto. El Síndrome de Fregoli es una patología neuropsiquiátrica infrecuente. La persona que lo sufre tiene la sensación de que todos los individuos con los que se encuentra, sean conocidos o extraños, son la misma persona disfrazada. En este trastorno el afectado cree reconocer a alguien que le es familiar con cuerpo y vestimenta distinta, pero de apariencia exacta. Sin nombrarlo explícitamente, Charlie Kaufman y Duke Jhonson, construyen su película a partir de esta patología que funciona como  perfecta metáfora sobre la crisis de identidad para hablar, a su vez, sobre la soledad, el amor y las relaciones sentimentales, los miedos que nos asolan, la situación del cine y, en definitiva, de la condición humana, de la vida. Sigue leyendo

Empezar la casa por el tejado…

cubos

Para viajar al pasado no hacen falta máquinas del tiempo, tan sólo valor para sumergirse en lo más profundo de nuestros recuerdos y emociones. Esto es lo que le sucede al anciano de “La casa de los pequeños cubos”, un conmovedor cortometraje dirigido por Kunio Kato en 2008 (y ganador del Oscar a mejor corto de animación en 2009) ambientado en una ciudad inundada donde sus habitantes tienen que construir sus casas encima de las viejas debido a las crecidas del mar, dejando el pasado sumergido y olvidado. Nuestro entrañable personaje pasa sus días tranquilo pescando, fumando de su vieja pipa y observando las fotografías de su familia. Un día cualquiera despierta con la casa inundada así que, como siempre, se pone a trabajar para construir su nuevo hogar en el tejado. Sin embargo, durante la mudanza, la pipa se le cae por la trampilla por lo que tendrá que bucear por sus anteriores casas para buscarla. Es entonces cuando el anciano emprenderá un viaje por sus recuerdos llevándose consigo algo más que su pipa. Sigue leyendo

Bienvenidos a Belleville

Bienvenidos a Belleville (Belleville Rendez-vous), 2003, es una película de animación del guionista de cómic, animador y director francés Sylvain Chomet. Estamos acostumbrados a la ecuación animación= película infantil pero sorprende gratamente cuando nos encontramos películas animadas de calidad orientadas al público adulto. La primera que viene a mi mente y que comentaré próximamente en el blog es Waking Life. Este tipo de películas nos transportan a un mundo visual de infinitas posibilidades; al mundo de la imaginación por la vía rápida y de paso reavivan la llama de nuestra infancia de las cenizas  de nuestra retina. Chomet también es responsable de un segmento en la película Paris Je t’aime (2006) y del largometraje de animación El Ilusionista (2010).

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