Mafia discográfica

descargaTerence Winter comenzó a escribir capítulos de Los Soprano desde su segunda temporada hasta convertirse, después del creador de la serie, David Chase, en el guionista con más episodios bajo su firma, con un total de 25. Antes de eso no había realizado trabajos demasiado relevantes, por lo que sorprende que el propio Chase delegara en él semejante responsabilidad para su proyecto. Había escrito guiones para televisión, como Sister, sister, Xena: la princesa guerrera o Diagnosis Murder; y para el cine, el del biopic de 50 cent, Get Rich or die trying, del que acabaría renegando por sus múltiples modificaciones posteriores –llegó a decir que nada tenía que ver con lo que él había escrito-.  Pero su reconocimiento generalizado llegaría con Los Soprano, serie que le reportaró 4 premios Emmy: dos como productor y dos como guionista. En el año 2008 creó la serie que le consagraría como uno de los guionistas capitales de la llamada Tercera Edad de Oro de la televisión, Boardwalk Empire, basada en un libro de Nelson Johnson. Escribió hasta quince guiones para esa serie, además de producir y revisar todos y cada uno de los más de cincuenta que la componían. El episodio piloto, que fue dirigido por Scorsese, llevaba su firma. Años más tarde se cambiarían los papeles en El Lobo de Wall Street (2013), para la que Winter adaptó el guion, recibiendo una nominación al Oscar por ello. Sigue leyendo

Un trozo de vida

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La eclosión de las series en la llamada Tercera Edad de Oro de la Televisión trajo consigo, especialmente en los canales en abierto, temporada largas, de entre 20 y 24 capítulos. Las comedias, con capítulos de menor duración, sí han mantenido esa extensión, no así los dramas, salvo rarezas como The Good Wife. Resulta excepcional encontrar series que abarquen toda la temporada televisiva –de octubre a mayo–, siendo lo normal las temporadas que oscilan entre los 10 y los 13 episodios. Sin embargo, Inglaterra fue pionera, como en tantas otras cosas, en incorporar el concepto de miniserie (serie evento lo llaman en Estados Unidos), un nuevo formato que incluye temporadas cortas, normalmente autoconclusivas, que consiguen generar mayor expectación entre el público y que no suelen alargarse excesivamente. Son series con una intención más allá de la económica, que valoran la calidad del producto, que quieren hacer buena televisión. Puro HBO. Sigue leyendo

Sin perdón

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Los noruegos fueron pioneros en esa forma de hacer televisión que The Hollywood Reporter acabó denominando slow tv. Un necesario contrapunto de lo que hasta entonces se hacía en la televisión serializada, especialmente la norteamericana, caracterizada por un ritmo frenético que no da descanso al espectador, con giros de guión constantes e imposibles, con cliffhangers poco verosímiles, con tramas forzadas, personajes que llegan a revivir y situaciones difícilmente creíbles. La slow tv rompe con todo eso. La evolución y el desarrollo de sus tramas es fluído pero lento, hay lugar para la reflexión, se deja llevar de forma natural, sigilosa, sin abusar de la elipsis ni los artificios, sin acontecimientos forzados, sin grandes sucesos. Para muchos espectadores acostumbrados al ritmo vertiginoso de muchas producciones, se trata de series en las que nunca pasa nada. Sigue leyendo

Plata o plomo: ascenso y caída de Pablo Escobar

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Mucho se ha escrito, documentado y ficcionalizado sobre la figura de Pablo Escobar. Son innumerables los documentales, las películas, biografías y novelas realizados sobre uno de los capos de la droga más famosos de la historia. Su biografía ha sido extensamente contada, especialmente dentro de Colombia –El capo, El cartel de los sapos y la más reciente El Patrón del mal (basada a su vez en la novela La parábola de Pablo)–. Pero también fuera, como en la película protagonizada por Benicio del Toro Escobar, paraíso perdido o las novelas Pablo Escobar, ángel o demonio, Amando a Pablo, odiando a Escobar o Mi padre, escrita por su hijo. Y sin embargo, cuando ya todo parecía dicho sobre el líder del cartel de Medellín, llega Narcos y rompe la baraja. La propuesta de Netflix decide aunar dos géneros –el documental y la serie de ficción– para crear un producto único, nuevo, distinto, magnífico. Una serie que cumple con una doble función: la de aportar algo diferente a la biografía de un personaje del que se ha dicho de todo y la de conseguir suscriptores para la plataforma de streaming en Sudamérica. Sigue leyendo

Un héroe para una tragedia


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La complejidad e intensidad de The Wire, serie por antonomasia de David Simon y casi podría decirse que de HBO y de la televisión del siglo XXI, exigía, y exige en sus infinitas e inabarcables relecturas y visionados, una atención y una predisposición que no todo espectador estaba dispuesto a aceptar. Eso lo sabía muy bien Simon, de ahí su frase lapidaria y reveladora “que se joda el espectador medio”. Y lo supo también con sus dos óperas primas, Homicide y The Corner, y con la minuciosa Treme, aquella que recuperaba el dolor que supuso para Nueva Orleans el huracán Katrina, y que exigía un amor por la ciudad y por la música jazz que no todo el mundo conoce ni admira. Esas y otras razones explican sus bajas cotas de audiencia, especialmente en el momento de su emisión (posteriormente, salvo rara excepción, sus series se convierten en productos de culto). Pero con Show me a Hero la historia cambia. Sigue leyendo

El futuro era esto

Scoot McNairy as Gordon Clark, Mackenzie Davis as Cameron Howe and Lee Pace as Joe MacMillan - Halt and Catch Fire _ Season 1, Gallery - Photo Credit: James Minchin III/AMC
Durante los últimos estertores de la Guerra Fría y al calor de los avances tecnológicos que ésta generó, nació otra carrera, pionera y ambiciosa, trascendental para la Humanidad, envuelta en cierta utopía y romanticismo, cuya ambición y competencia desmedida hacía mejor a todas las partes involucradas. La pugna sentaría las bases de lo que es hoy la informática. Esa carrera por la perfección, si es que esta es posible en ese mundo, pues de momento no se conoce su límite, la recoge la nueva joya- tras el fin de Breaking Bad y Mad Men– de AMC: Halt and Catch Fire.

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La revolución sexual sigue en marcha

Lizzy Caplan as Virginia Johnson and Michael Sheen as Dr. William Masters in Masters of Sex (season 3, episode 1) - Photo: Michael Desmond/SHOWTIME - Photo ID: MastersofSex_301_0097
Hablamos en el anterior post de la dificultad que supone para cualquier serie mantener el nivel de una buena primera temporada. La segunda temporada es siempre un punto de inflexión y de incertidumbre de cuyo resultado depende el futuro de muchas series.  Así le ha pasado a la aclamada True Detective, a Prison Break o a Sin Identidad, y así le pasó a Masters of Sex, cuya sobresaliente primera temporada sufrió un notable bajón en su segunda entrega. Tanto que muchos pusieron en duda su continuidad, aunque Showtime prontó despejó cualquier atisbo de duda con la renovación de una temporada que ya está en emisión. Sigue leyendo