El amor que se desvanece

INCENDIO_portada1-702x516El inicio de El incendio está cargado de un significado simbólico, aunque éste tardará en desvelarse hasta bien avanzado el metraje. Una preocupación no revelada ronda la cabeza de Lucía, impidiéndole dormir. Su novio, con el que comparte plano de apertura, duerme a pierna suelta. Algunas secuencias después Marcelo le pregunta a ella, ¿Estamos bien? Con esa cuestión, las sospechas filtradas hasta el momento por el director se confirmarán. Es evidente que no están bien, pese a que Lucía le responda afirmativamente –también dubitativamente- a la pregunta. De esta forma arranca un relato que narra durante 24 horas la jornada previa de una pareja a punto de mudarse a su nuevo hogar. Un día entero que servirá como la crónica de una muerte anunciada, o no, de una relación viciada, tóxica y nociva para los dos miembros que la componen. Una pareja que ha normalizado la convivencia entre gritos y zarandeos, que ha olvidado el significado de la tolerancia y el respeto y que hace tiempo rebasó los límites de una relación sentimental sana y próspera. Una radiografía de la vida en pareja en la que muchos se reconocerán, aunque duela. Sigue leyendo

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La banalidad de Egoyan

Remember-01El inicio de El Dieciocho Brumario de Luis Bonaparte contiene una de las frases más famosas de Karl Marx, o al menos una de las más utilizadas: “La historia se repite dos veces, la primera como tragedia y la segunda como farsa”. Algo de esa sentencia hay en Remember, el nuevo trabajo de Atom Egoyan . Se trata de una historia de venganza entre dos judíos ancianos que planean matar a un tercero que allá por los años 40 mató a su familia en Auschwitz. El asesino potencial es Nev (Christopher Plummer), un octogenario con demencia que acaba de perder a su anciana esposa. Su compañero de fatigas en el asilo (Martin Landau), incapacitado por la inmovilidad que le ata a una silla de ruedas, le entrega una carta que funciona como hoja de ruta de su senil amigo, y en la que se incluye el plan que trazaron antes de que falleciera su esposa. Debe encontrar y acabar con la vida de un tal Rudy Kurlander, que así se llama el antiguo nazi del que, según los registros, se cree aún existen cuatro vivos entre Estados Unidos y Canadá. Sigue leyendo

Distopía sin convencionalismos

2222El cineasta griego Yorgos Lanthimos se adentra en su nuevo filme, Langosta, en terreno desconocido, principalmente por tres motivos. El primero de ellos responde a la decisión de rodar fuera de las fronteras de su país, Grecia, para hacerlo en Irlanda y en un idioma ajeno, el inglés. El segundo, por abordar un género inédito hasta ahora en su filmografía: la ciencia ficción. Y el tercero, el relativo al abandono de la producción modesta, local, y podría decirse que independiente, para embarcarse en un proyecto ambicioso, con actores internacionales y con gran reputación- Rachel Weisz, Collin Farrel, John C. Reilly y Léa Seydoux-. Su obra ha seguido una cierta coherencia temática, siempre centrada en el comportamiento humano, la conducta, la sociología y la educación. La desprestigiada Kinneta (Kinneta, 2005), su primer largo, se enmarca en ese cierto tipo de cine experimental que busca la reacción y la participación del espectador. El formalismo que ya empezaba a vislumbrarse en aquella acabó consagrándose en la magnífica Canino (Kynodontas, 2009), donde creó un universo tan propio como aterrador para bucear en el mundo familiar y educativo sin paliativos, con evidentes dotes para el humor negro. Su último precedente, Alps (Alpeis, 2011), otra de esas maravillosas rarezas por el desconcierto y la sensación de desamparo que transmiten, volvía a hablarnos de la soledad, del sentido de la vida y de la nostalgia imborrable. Sigue leyendo

Afrontar la muerte

maxresdefaultEl título del documental Al escuchar el viento responde a una idea concebida por uno de los seis protagonistas que lo componen. José Carlos ‘Blanko’, quien desde hace años padece un tumor cerebral, y tras recuperar la capacidad auditiva que había perdido a causa de la enfermedad, decide aislar los pensamientos que le martirizan escuchando el viento. Una decisión que, dice, le ha ayudado a sobrellevar una enfermedad que golpea como una bola de demolición al ánimo de los que la padecen, pero que también convierte en víctimas directas a familiares y amigos. Eso precisamente trata de abordar el film dirigido por Alfonso Palazón: cómo se sobreponen a semejante mazazo los pacientes, cómo afrontan una muerte probable, cómo conviven con una enfermedad en muchos casos incurable que puede acompañar al enfermo durante años, con la incertidumbre siempre presente. Y lo hace abriéndonos las puertas de Cudeca, una fundación de cuidados paliativos de Málaga que humaniza y dignifica la enfermedad y a los enfermos que son tratados allí. Sigue leyendo

En el corazón de la miseria

 

Productora 35, S.A. de C.V.El blanco y negro es hoy una rareza en el mundo del cine. Un espacio reservado para unos pocos, algunos dicen que privilegiados, cuya carrera o capacidad de convicción es reconocible, o al menos suficiente como para que las productoras, que no suelen asumir el riesgo por el grado de rechazo o de poca aceptación entre el público, den el visto bueno para llevar a cabo un proyecto en estas dos tonalidades. Lo cierto es que el blanco y negro sirve para contar un cierto tipo de historias que no transmiten igual en color. Lo mismo ocurre al revés. Muchas veces el color es algo demasiado vivo, alegre si quieren, para contar historias míseras, para hablar de dolor, de desolación, de tristeza y de desesperanza. Quizás por eso Arturo Ripstein,  director con suficiente reputación para sacar adelante un proyecto en  denostado blanco y negro, ha elegido esta opción para su tenebrosa, buñuelesca -y en ciertos aspectos valleinclanesca– nueva película, La calle de la amargura. Sigue leyendo

Idealismo y convicciones

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El reconocido crítico de cine argentino Diego Lerer dijo con cierta resignación en el Festival de Cine de San Sebastián que el cine latinoamericano en general y el argentino en particular han encontrado una forma concreta de hacer películas que les ha catapultado al circuito comercial de los festivales, dándoles una notable presencia en algunos de ellos. Criticaba que esa supuesta fórmula haya encorsetado el cine de su país, sacando a la luz películas relevantes, en ocasiones sobresalientes, pero la mayoría previsibles, homogéneas y ciertamente repetitivas. Quizás Paulina, multipremiada en ese  y otros festivales (Gran Premio Semana de la Crítica en Cannes, Horizontes Latinos en Donostia) se haya valido de alguno de esos aspectos, especialmente los formales, para alcanzar el éxito. Pero lo cierto es que ha sabido diferenciarse, especialmente por su riesgo y su falta de previsibilidad, para conseguir destacar entre otras muchas de las obras de una de las secciones más interesantes en los últimos años del festival guipuzcoano, el que fija su mirada en el cine de Sudamérica.

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Vuelta a Nuevo México

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Lo dijeron alto y claro Vince Gilligan (creador de Breaking Bad) y Peter Gould (guionista y creador del personaje Saul Goodman) antes del estreno de Better Call Saul: esta serie no es una simple derivada y su gran ambición es crear una historia nueva que funcione por sí misma y que sea dueña de un universo propio. Una serie relacionada con su progenitora pero independiente. Las expectativas eran altísimas y las dudas de los espectadores comprensibles. Y tras los diez capítulos que componen su primera temporada podemos afirmar que tenían razón. Nacida en principio como hija legítima de Breaking Bad, tras una notable primera temporada Better Call Saul ha demostrado tener personalidad propia, no sólo como prólogo de su predecesora, como preludio de lo que vendrá después, sino como una serie con un futuro prometedor, de grandes personajes y con buenas e interesantes historias que contar. Una digna, muy digna, heredera de Breaking Bad. Y eso es mucho decir. Sigue leyendo