“Narrar no es mirar, sino dirigir la mirada”

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Tras cuatro años sin dirigir un largometraje, parece que Rodrigo Cortés (Pazos Hermos, Orense, 1973) ha dado un respiro a su carrera cinematográfica para dedicarse a otra de sus pasiones, la literatura. Ya sea en forma de microrrelatos, con el libro de aforismos ‘A las 3 son las 2’, o de novela, como en ‘Sí importa el modo en el que un hombre se hunde’, el ambicioso cineasta explora otras vías artísticas con acierto y dedicación. Durante la entrevista nos habla de forma reflexiva sobre algunas de las decisiones que ha tomado como director de una corta pero relevante filmografía que le ha permitido rodar con actores extranjeros de la talla de Ryan Reynolds, Sigourney Weaver o Robert de Niro. Hablamos de cine con alguien que un día rompió la baraja con la película ‘Buried’, un trabajo que le dio la autonomía suficiente para llevar a cabo un proyecto personal y ambicioso que precisaba de un salto previo y que acabó titulando ‘Luces Rojas’. Algo que le ha convertido, por méritos propios, en un realizador con estilo  al que sería un error dejar de seguir de cerca. Sigue leyendo

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Poesía visual

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La extensa filmografía del veterano director taiwanés Hou Hsiao-Hsien ha retratado a la comunidad de su país y a la China del siglo XX mostrando la influencia y el peso que la nación ejerce sobre el individuo o sobre un grupo particular de población, componiendo así un mapa fílmico que radiografía la historia reciente y que ha dado como resultado el país que conforman actualmente. Filmes magistrales como Ciudad doliente (1989), —primera parte de la trilogía de la historia de Taiwán, que se revela como un drama minimalista que evidencia la conflictividad y las desdichas de una familia asolada por la llegada de los nacionalistas chinos tras la Segunda Guerra Mundial— sirven como contextualización de los conflictos previos de la china posmoderna. O Polvo en el viento (1986), que retrata la realidad de las zonas rurales y mineras del país a través de una historia de amor imposible. O también, con un simbólico homenaje a uno de sus mayores referentes, Yasujiro Ozu, en Café Lumière (2004), donde se embarca en un poético viaje a la pureza del cine y en el que señala directamente al maestro japonés en una clara reivindicación del cine asiático. Siempre con el preciosismo formal como seña de identidad, un excepcional tratamiento del color y una fotografía abrumadora, el director taiwanés ha elaborado una filmografía trufada de pequeñas joyas que ha tocado casi todos los palos y a la que sólo le faltaba una película de género genuinamente propio de la cultura china: el wu xia. Sigue leyendo

Registrar la vida

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La particular filmografía de Linklater ha tenido como constante más característica algo, o mucho, de experimental. Así, ha ido construyendo películas que con el tiempo se han acabado convirtiendo de alguna manera en referentes. Su obra más conocida- y reconocida- hasta el estreno de Boyhood era la trilogía Antes de…, noble acercamiento al ascenso y ocaso de la vida en pareja, rodada en tres periodos separados por nueve años pero conservando los mismos actores, Ethan Hawke y Julie Delpy. En aquel maravilloso proyecto que merece la pena revisar Linklater hizo lo imposible por captar pequeños trozos de vida, fragmentos vitales fácilmente reconocibles sin necesidad de haber tenido que pasar por ellos. En Boyhood, película que nos ocupa, Linklater ha ido un paso más allá forjando una obra de colosal magnitud que sólo como experimento cinematográfico es ya inédito, y que ha acabado consagrando al director norteamericano como uno de los grandes narradores de la actulidad.

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Cine a contracorriente

STOCKHOLM_FotoWEBLa industria cinematográfica americana produce anualmente entre 650 y 700 películas; la española entre 120 y 140 títulos de media. La cuota de pantalla del cine español —que la Ley del Cine del año 2007 estableció en un 25% —a duras penas se cumplió en sus inicios, y está muy lejos de hacerlo en la actualidad. Dentro de ese incumplido porcentaje difícilmente llegan a entrar cintas que bordean los márgenes de lo convencional o que llevan a cabo propuestas diferentes. El hermetismo de la industria cinematográfica española, donde el amiguismo está a la orden del día, la crisis financiera, la escasa inversión gubernamental en cultura —donde se han reducido drásticamente las ayudas— o la falta de confianza de las productoras en un cine diferente en el que no apuestan por aquello que se sale de los cánones establecidos son algunas de las razones por las que el cine español ha adolecido históricamente de carecer de un amplio abanico de directores y de cine alternativo, como sí ocurre en otros países como la modélica Francia. Todos estos impedimentos se han acrecentado con la llegada de la crisis financiera mundial, agravando un problema de por sí acuciante y de urgente resolución en nuestro país. Pese a todo, de un tiempo a esta parte hemos sido testigos en España de un florecimiento imparable que especialmente en los últimos años ha conseguido asentarse razonablemente bien  y que le ha permitido a nuestro cine gozar de una mayor variedad y pluralidad en las formas de hacer y entender el cine: los formatos, el tratamiento de los temas y la variedad de los mismos, la producción, la distribución e incluso la exhibición.

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Mapa cinematográfico de León Siminiani

Elías León Siminiani presentó en el festival de Sevilla 2012 ‘Mapa’, una película documental que ha logrado diversos premios y menciones e incluso una nominación a los Goya. El joven director, desde que comenzase con el primer corto de ‘Conceptos clave del mundo moderno’, ha conseguido una mayor expresividad mediante la experimentación y la innovación. Tras su último corto –‘El Premio’−, formalmente un poco más ortodoxo, Siminiani volvió a sus orígenes pero con un nuevo formato: el largometraje. En Youtube tenéis muchos de sus cortos. Mapa está disponible en Filmin por unos 3 euros.

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Majid Majidi: El valor de lo cotidiano

Hoy rendimos homenaje al cine iraní con uno de los directores más importantes de los años 90, Majid Majidi. Durante esta década el cine iraní comenzó a consagrarse a nivel internacional con directores como Abbas Kiarostami  (cuya película “El sabor de las cerezas” obtuvo la Palma de Oro en el festival de Cannes en 1997), Bahman Ghobadi o Samira Makhmalbaf (que dirigió su primera película a los 18 años). Si tenemos en cuenta que tras la Revolución iraní de 1979, y la posterior instauración de la República un año después, el cine sufrió muchos cambios. La creación del Ministerio de la cultura y de la orientación islámica tuvo por objetivo islamizar toda forma de arte y de actividad cultural y las autoridades promovieron entonces la creación de un cine islámico. Por ejemplo, durante este período, el amor y las mujeres pasaron de ser los temas más recurrentes a los más censurados, convirtiéndose en tema principal el nacionalismo. Por lo que no es de extrañar que durante la década de los 90, especialmente tras las elecciones presidenciales de 1997, los cineastas comenzaran a expresar sus opiniones políticas y a desarrollar un cine mucho más crítico a nivel político y social.

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Nicolas Winding Refn

Nicolas Winding Refn es un director de cine danés nacido en 1970 cuya andadura cinematográfica comienza en el 96 con la película Pusher: un thriller sobre un traficante de drogas en Copenhague. Pusher se convierte en una trilogía de éxito, sobre todo en Dinamarca. En ella se retrata a la mafia y los bajos fondos del país con gran realismo utilizando siempre una cámara móvil y una banda sonora punk rock. Otros trabajos destacados han sido Bronson o Valhala Rising, títulos siempre caracterizados por la presencia de violencia explícita y la complejidad psicológica de los personajes. El reconocimiento internacional le llega con Drive con la participación de Ryan Gosling. La pareja parece haber dado sus frutos puesto que en breve se estrenará el último trabajo de ambos, Only God Forgives, un thriller sobre un mafioso occidental y un policía Tailandés que saldan sus diferencias con un combate de Muai Thai.

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