El alumbramiento de Lilli

eddie-redmayne-the-danish-girlUn gran número de los psicólogos del siglo XIX y algunos del XX veían la homosexualidad como una enfermedad mental, por lo que desarrollaron todo tipo de teorías elucubrando sobre el posible origen de la misma. No hace tanto, en la década de los 70, la homosexualidad figuraba en los manuales de psiquiatría como un trastorno mental, una patología. Una alteración de la conducta que, según esos mismos manuales, podía curarse por medio de terapias y tratamientos. No fue hasta 1973 cuando la Asociación Americana de Psiquiatría decidió eliminar la homosexualidad del Manual de Diagnóstico de los trastornos mentales y rechazar toda legislación discriminatoria contra gays y lesbianas. Fue una decisión para muchos irrelevante, pero trascendental para iniciar el proceso que devendría, casi dos décadas después, en la supresión de la OMS de la homosexualidad en su lista de enfermedades mentales, en el año 1990. También la transexualidad se ha considerado, tradicionalmente, una desviación, una anomalía que puede, y debe, ser tratada. Existen numerosos estudios al respecto (los más importantes realizados a través de los cuestionarios de psicopatología, más conocidos como MMPI) que revelan que la transexualidad no está relacionada con la esquizofrenia, como se creía hasta hace poco, ni con el trastorno obsesivo compulsivo o con el bipolar. No es una perversión. Tampoco es un capricho temporal del individuo. Ni una decisión transitoria o pasajera. Es una realidad que ni siquiera a día de hoy hemos superado: en lo que va de 2016, asociaciones de gays y lesbianas han denunciado hasta tres casos de agresiones a transexuales en España. Sigue leyendo

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