La fugacidad de lo efímero

vlcsnap-2014-12-22-13h15m54s240El año 2013 dejó dos noticias luctuosas para la animación japonesa y, en consecuencia, del mundo entero: dos gigantes creadores de la industria decían adiós, se retiraban para siempre. Antes, eso sí, dejarían constancia con sendas obras que obtuvieron acogida y resultados muy desiguales. Quizás como consecuencia de ello, y ante la imposibilidad de recuperarse de semejante mazazo (unido al varapalo económico que ha supuesto la película que nos ocupa: 49 millones de presupuesto y 22 de recaudación en Japón),  el Studio Ghibli  –que produjo ambos filmes y que curiosamente estrenará este fin de semana en nuestro país El recuerdo de Marnie (Hiromasa Yonebayashi, 2014)– anunció que cerraba sus puertas. Los dos creadores nipones son, por si no lo habían adivinado, Miyazaki y Takahata. El incontestable maestro Hayao Miyazaki, artífice de las inolvidables La princesa Mononoke (1997), El viaje de Chihiro (2001) o Mi vecino Totoro (1988), se despidió con El viento se levanta (2013), película que cuenta la historia de Jiro, un aviador frustrado que acaba convirtiéndose en un reconocido ingeniero aeronáutico en su país. Isao Takahata, veterano animador de 78 años, quizás sin ese deslumbramiento estético del que goza su colega nipón, opta por el 2D, por ciertos rasgos impresionistas y por la sencillez aparente en El cuento de la princesa de Kaguya, cinta que se estrenó a finales de 2013 en Japón y que llega a las salas españolas con casi tres años de retraso. Sigue leyendo

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